¿Tus juegos van lentos, se traban o bajan los FPS? No te preocupes: en esta guía aprenderás cómo acelerar al máximo cualquier juego en Windows 11 sin necesidad de ser un experto. Estos pasos te ayudarán a mejorar el rendimiento, reducir el lag y conseguir una experiencia más fluida tanto en equipos nuevos como en PCs con hardware más antiguo.
1️⃣ Optimiza el Hardware de tu PC
Antes de realizar cambios en el software, asegúrate de que tu hardware esté en óptimas condiciones. El calor y la falta de mantenimiento físico son causas frecuentes de bajo rendimiento. Aquí te dejamos algunos pasos básicos:
- Limpieza interna: El polvo acumulado afecta la ventilación. Usa aire comprimido para limpiar ventiladores, disipadores y ranuras de memoria.
- Reemplaza la pasta térmica: Si tu PC tiene más de un año, cambia la pasta térmica del procesador y GPU. Esto mejora la disipación del calor.
- Usa alcohol isopropílico: Ideal para limpiar residuos de pasta térmica antigua sin dañar los componentes.

Un equipo limpio y bien ventilado mantiene sus temperaturas estables, evitando que los componentes bajen su frecuencia por sobrecalentamiento (thermal throttling). Esto se traduce en más FPS y menos lag.
2️⃣ Monitorea la Temperatura y el Rendimiento
Controlar las temperaturas de CPU y GPU es esencial. Usa herramientas gratuitas como HWMonitor, MSI Afterburner o Core Temp para visualizar temperaturas y carga de los componentes en tiempo real.
- HWMonitor: Muestra temperaturas, voltajes y velocidades de ventiladores.
- MSI Afterburner: Permite monitorear FPS y realizar ajustes de rendimiento.
- SpeedFan: Ayuda a controlar la velocidad de los ventiladores para mejorar la refrigeración.
Si tus temperaturas superan los 80°C en la CPU o GPU, considera mejorar la ventilación o aplicar mantenimiento. La estabilidad térmica es clave para mantener un rendimiento constante.
3️⃣ Optimiza el Sistema Operativo
Windows 11 incluye muchas funciones visuales y servicios en segundo plano que pueden consumir recursos. A continuación, te mostramos cómo optimizar el sistema sin afectar su estabilidad:
- Desactiva animaciones y efectos visuales: Entra a Configuración → Sistema → Acerca de → Configuración avanzada → Rendimiento y marca “Ajustar para obtener el mejor rendimiento”.
- Desactiva aplicaciones en segundo plano: Ve a Privacidad → Aplicaciones en segundo plano y desactiva las que no uses.
- Desactiva Xbox Game Bar y Capturas: A veces ocupan memoria. Busca “Xbox Game Bar” y desactívala si no la usas.

Herramientas recomendadas
- Advanced SystemCare: Analiza y limpia archivos basura, corrige errores del registro y mejora la velocidad general del sistema.
- BleachBit: Alternativa gratuita que borra archivos temporales y limpia cachés del sistema.
- Glary Utilities: Incluye módulos para acelerar el inicio, limpiar disco y optimizar la RAM.
4️⃣ Usa Game Boosters para Juegos
Si deseas que tu PC asigne el máximo rendimiento a los juegos, utiliza programas como Smart Game Booster o Razer Cortex. Estas herramientas cierran procesos innecesarios, liberan RAM y priorizan el uso de la GPU.

Además, algunos programas como MSI Center o AMD Adrenalin incluyen perfiles de energía y ajustes de rendimiento para gaming. Activa el modo “Rendimiento” o “High Performance” antes de iniciar tus juegos.
5️⃣ Actualiza los Controladores
Actualizar los drivers garantiza compatibilidad y estabilidad. Puedes hacerlo desde el Administrador de dispositivos o usando herramientas como:
- Driver Booster: Descarga e instala automáticamente los controladores más recientes.
- GeForce Experience (NVIDIA): Optimiza configuraciones gráficas y actualiza drivers de GPU.
- AMD Adrenalin: Para usuarios con tarjetas Radeon, permite ajustar perfiles de rendimiento y grabación.

6️⃣ Ajusta la Calidad Gráfica de los Juegos
Reduce los gráficos a un nivel equilibrado. En Configuración → Video, baja la resolución o las texturas si tu GPU es limitada. Desactiva sombras, reflejos y antialiasing si tu juego tiene FPS bajos.

✅ Conclusión
Para acelerar al máximo cualquier juego en Windows 11, realiza mantenimiento físico, optimiza el sistema operativo y usa herramientas de limpieza y actualización de drivers. No olvides mantener temperaturas adecuadas y ajustar la calidad gráfica según tu hardware. Con estos pasos, notarás una mejora significativa en la fluidez, reducción del lag y aumento de FPS.
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